Rodilla del corredor: causas y tratamiento

Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
La rodilla del corredor es una de las lesiones más prevalentes entre los que practican running. Se trata de una lesión prevenible con la mejora de la técnica al correr. Te lo explicamos en este artículo.
 

Hablar de rodilla del corredor es lo mismo que referirse al síndrome de la cintilla iliotibial. Lo sufren quienes practican running y cometen algún error en la técnica deportiva, lo que repercute en sus miembros inferiores.

El síntoma característico es un dolor en la parte externa de la rodilla que obliga a detener la marcha. Los corredores temen por este trastorno porque los puede dejar fuera de actividad por un tiempo considerable.

Del mismo modo, es capaz de sacarlos de una carrera en curso cuando se presenta durante una competencia. Por ello, es importante que los runners mejoren su técnica de pisada y desplazamiento, de manera que sean capaces de prevenir este tipo de lesiones.

¿Por qué se produce la rodilla del corredor?

La rodilla del corredor es una afectación de la cintilla iliotibial. Esta estructura es una franja de fibra que recorre desde la cadera hasta la tibia, en la pierna, pasando por la parte externa del muslo y de la rodilla.

La cintilla iliotibial interviene en los movimientos de la cadera y de la rodilla. Para extender esta última o para rotarla hacia dentro, necesitamos que la cintilla funcione correctamente.

 

Por debajo de la cintilla iliotibial hay una bolsa que la separa de ciertas estructuras con el objetivo de que el rozamiento no produzca daños. Estas bolsas reciben el nombre anatómico de bursas. De todas maneras, las bursas también son susceptibles de lesiones, sobre todo cuando hay rozamiento.

Y es justamente ese rozamiento lo que se considera el mecanismo generador de la rodilla del corredor. Al rozar repetidamente la cintilla iliotibial con la bursa y la parte externa de la rodilla, la bolsa deja de aislar y la zona se inflama. Con la inflamación, se vuelve imposible el movimiento.

La rotura del ligamento cruzado anterior provoca varios meses de inactividad.

Causas de la lesión

Como ya adelantamos, la técnica del corredor será determinante para el trastorno. Tanto el entrenamiento previo a una carrera como el modo de afrontar la competencia misma determinarán el riesgo de lesionarse.

Entre las causas que pueden combinarse para provocar rodilla del corredor, tenemos:

  • Una forma de correr que apoye demasiado el talón.
  • No tener potencia suficiente en los músculos grandes de los miembros inferiores, como el cuádriceps.
  • Malas técnicas de precalentamiento en los entrenamientos y en la competencia.
  • Zapatillas inadecuadas para la carrera.
  • Problemas anatómicos individuales, como el pie plano, genu valgo, genu varo, asimetría en el largo de las piernas.
  • Recorridos en descenso, sobre todo en el entrenamiento de altura.
  • Edad: a mayor edad, mayor es el riesgo de padecer el trastorno.
 

Síntomas de la rodilla del corredor

Como bien dijimos, el síntoma por excelencia es el dolor. Las molestias aparecen en la parte externa de la rodilla, donde justamente está la cintilla iliotibial. Puede continuar molestando en todo el recorrido de la estructura anatómica, hasta la cadera.

No siempre el dolor es inmediato al momento de la lesión. A veces, se puede continuar con la carrera por media hora más, y el dolor va creciendo hasta imposibilitar la marcha. Sin embargo, es clásico el hecho de no poder continuar en un determinado momento.

El profesional de la salud que realiza la atención puede orientarse a través de la clínica y la revisión, pero necesitará métodos complementarios para confirmar. Una ecografía o una resonancia magnética nuclear pueden ser de utilidad. Las zonas inflamadas se notarán con dichos métodos.

Opciones de tratamiento

La rodilla del corredor requiere reposo, en primera instancia. La misma impotencia funcional que se genera obliga al corredor a detener su entrenamiento.

Junto con el reposo, se debe aplicar frío en la rodilla. El uso de antinflamatorios y analgésicos es criterio médico, aunque es difícil evadirlos; solo con el reposo y el frío no suele ser suficiente. A veces, hasta se vuelve imprescindible una infiltración con corticoides en la misma rodilla.

 

El paso siguiente de la recuperación es la rehabilitación con kinesiología y fisioterapia. El entrenamiento no se puede retomar de inmediato y debe ser progresivo hasta volver a las distancias recorridas previamente. Asimismo, el corredor debería revisar el calzado que utiliza y rever el plan de preparación física que emplea previo a las competencias.

La rotura de menisco posee varias alternativas de tratamiento.

Se suele recomendar a los runners realizarse un estudio de la marcha. Puede ser algo de utilidad para determinar la pisada y las posibles complicaciones que se le pueden derivar. Consideremos que el pie es el sostén en el que se apoya toda la estructura superior, y la rodilla depende de ese apoyo para su correcto desempeño.

En conclusión

La rodilla del corredor es una lesión frecuente. Quienes practican este deporte deben estar pendientes del calzado que emplean y de la técnica de su marcha. Si de todos modos se produce el trastorno, es fundamental la consulta médica con relativa prontitud para buscar la solución y la mejor rehabilitación.

  • Vega, Antonela. Análisis y Tratamiento del Sindrome de Cintilla Iliotibial en Corredores Amateurs. (2018).
  • Izquierdo Peña, Javier. La importancia del calzado en las principales lesiones de rodilla en corredores. (2016).
  • Reynés Vallverdú, Joan. ¿ Qué importancia tienen las zapatillas deportivas en cuanto al dolor, el impacto y prevención del síndrome de dolor femoropatelar en corredores? (2019).
  • Lachén, Elena Canales, et al. El lado oscuro del running. Seram (2018).
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