Ventajas de entrenar solo

Francisco María García · 18 marzo, 2018
El deporte y la mente están relacionados de forma inevitable, por ello, entrenar solo o acompañados también tienen un impacto sobre el resultado del esfuerzo físico, ya que cada ejercicio y objetivo pasan a ser un reto personal

Quien disfrute del ambiente y el dinamismo del gimnasio o las rutinas en equipo, le costará apreciar las ventajas de entrenar solo. Sin embargo, hay beneficios de un entrenamiento en solitario. Entre otras cosas, se valora el hecho de ejercitar al 100% la concentración y auto superación.

Está claro que ejercitarse requiere de empeño y disciplina, pero no todos los que realizan ejercicios trabajan en ello cuando tienen compañía. Una distracción puede alejarlos de la meta, y un mal resultado puede disminuir su confianza; es ahí cuando conviene evaluar las bondades de emprender un entrenamiento en solitario.

Mayor disposición

El fullbody es un tipo de entrenamiento completo.

Estando solos es más fácil organizar un cronograma de ejercicios adaptado a la disponibilidad propia. Cuando se entrena en pareja o en grupo, el incumplimiento del plan desmotiva y, poco a poco, induce a la retirada.

Considerando además que la elección de la disciplina debe ser individualizada, se puede decir que el entrenamiento en solitario es más productivo. Cada movimiento irá acoplado a las necesidades y capacidades personales, y no al interés de sobrepasar el desempeño de otros.

El entrenador sugerirá los hábitos o prácticas que se deben asumir, partiendo de las condiciones particulares. Y dentro de una gran gama de opciones, la persona podrá inclinarse por la que más le guste o le favorezca. Hay que recordar que no es lo mismo correr para relajarse que hacerlo para competir.

Otra ventaja de entrenar solo es la posibilidad de elegir el lugar para ejercitarse. Ya sea el gimnasio, un espacio de la casa, la calle, una plaza o un parque; conociendo las técnicas y utilizando la ropa y calzado debido, cualquier lugar puede ser bueno, incluyendo en casa.

Más organización y disciplina

Al no tener que esperar a que otros se decidan, cuadren sus días o preparen el equipamiento necesario, se ahorra tiempo. Un factor importante para el éxito de un entrenamiento es la organización; es más sencillo que elaboremos nuestra propia planificación y la cumplamos, a estar esperando a otros.

El hecho de cambiar de horario o tipo de ejercicio por iniciativa propia es otra de las ventajas de entrenar solo. Eso sin contar la posibilidad que se tiene de variar la intensidad y el ritmo cuando y donde se desee.

Por supuesto, si se practica fútbol, baloncesto u otro deporte colectivo, no debe obviarse la comunicación con otros miembros del equipo. El entrenamiento físico podrá ser individual, pero las jugadas tendrán que trazarse en conjunto.

Pasos firmes hacia la concentración

Dentro de las ventajas de entrenar solo también está la concentración, porque no habrá ruidos que distraigan o alejen de la actividad. Generalmente cuando se hace en pareja o en grupo surgen conversaciones que pueden apartar de la necesaria concentración.

Al ejercitarse en silencio o escuchando determinada música, se obtienen resultados más eficaces y eficientes; se respeta cada ejercicio y los tiempos de descanso. Tal vez nadie corrija los errores o posturas, o elogie a quién entrena solo, pero los resultados hablarán por sí mismos.

La dificultad en la realización de algún ejercicio puede provocar estancamiento aún en aquellos que entrenan solos. Pero esto deja de ser un inconveniente cuando la imposibilidad se convierte en un reto a medio o largo plazo. La concentración y disciplina harán posible cada uno de los objetivos planteados.

Auto superación, la mayor de las ventajas de entrenar solo

Es mejor hacer más repeticiones o más peso.

Más que compararse, competir y dominar a otros, entrenar solo permite despejar los pensamientos y dedicar tiempo a sí mismos. Mientras el cuerpo se ejercita, la mente tiene la capacidad de expulsar las ideas negativas y reforzar las positivas.

La oportunidad de autoevaluarse, visualizar fortalezas y oportunidades, es algo que no se puede desperdiciar. Hay que tomarse un momento para reflexionar y analizar todo lo que se puede o no mejorar; esta evaluación es otra de las ventajas de entrenar solo.

Es cierto que para muchos resulta inspirador compartir el ejercicio con otras personas que sirvan de ‘palanca’ cuando se cree no poder. Pero no deja de ser estimulante el hecho de lograr que el cuerpo y la mente se compaginen a la perfección cuando los objetivos son individuales y marcan la ruta a la auto superación.

Entrenar solo o acompañado es una elección personal y ambas alternativas ofrecen beneficios. Lo importante es no declinar en la tarea de mejorar la salud y la calidad de vida con el ejercicio. Media hora de entrenamiento, tres días a la semana, bastan para mantener la forma.