Los efectos del deporte sobre las hormonas

Antonio Reyes · 24 abril, 2019
Las hormonas son unas sustancias secretadas por algunas glándulas de nuestro cuerpo. Algunas de ellas son fundamentales durante la práctica deportiva, y todo el sistema hormonal en general sufre adaptaciones al hacer ejercicio.

Cuando comenzamos a realizar deporte, nos fijamos especialmente en los beneficios que obtenemos a nivel estético y de rendimiento. Todos entendemos que el deporte es bueno para la salud; en ese sentido, es fundamental entender los efectos del deporte sobre las hormonas.

¿Qué son las hormonas?

Las hormonas son sustancias generalmente proteicas o lipídicas generadas en glándulas endocrinas de algunos órganos de nuestro cuerpo y secretadas a la circulación sanguínea. Una vez en la circulación, viajan por todo el organismo hasta su ‘órgano diana’, en el que efectuarán una acción concreta.

Aunque muchos tejidos pueden secretar hormonas, hay unos órganos especializados encargados específicamente de la secreción de ciertas hormonas:

  • La glándula tiroides secreta tiroxina, que está implicada en los procesos metabólicos. Entre otras funciones, aumenta el gasto energético, la frecuencia cardíaca y la tensión arterial.
  • El páncreas secreta hormonas fundamentales como la insulina o el glucagón, encargadas de la regulación de la glucosa en sangre.
  • Las glándulas suprarrenales producen hormonas tan importantes como la aldosterona, el cortisol o las catecolaminas. Estas tienen diversas funciones, pero de forma general nos preparan para situaciones ‘peligrosas’ o ‘estresantes’ como el ejercicio, por lo que mejoran el rendimiento.
  • Los genitales masculinos y femeninos secretan testosterona y estrógenos, respectivamente. La testosterona está implicada en la ganancia de fuerza y masa muscular.
  • Por último, la hipófisis coordina a todas las demás glándulas secretando hormonas que estimularán la síntesis de las previas. También produce la hormona del crecimiento, fundamental en el rendimiento deportivo. A su vez, está controlada por el hipotálamo.

El deporte y las hormonas

Para entender los efectos del deporte sobre las hormonas, debemos comprender que, para nuestro cuerpo, el deporte es una situación estresante. Por ello, apela a mecanismos que en el pasado nos ayudaban a sobrevivir en un ambiente hostil, como son las hormonas de la glándula suprarrenal.

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El cortisol es una hormona que reacciona ante este estrés súbito y aumenta la eficiencia del metabolismo energético, especialmente de los carbohidratos. Por ello, durante la práctica física intensa se consume rápidamente el glucógeno almacenado en el hígado y los músculos.

En tanto, las catecolaminas, cuyo principal representante es la adrenalina, tienen efecto sobre los receptores alfa y beta adrenérgicos situados en diferentes órganos del cuerpo. Estas producen la vasoconstricción de las arterias y venas, lo que aumenta el retorno venoso y la tensión.

Además, las catecolaminas incrementan la frecuencia cardíaca y la capacidad cardiorrespiratoria en general, a la vez que vuelven más eficiente el transporte de nutrientes a nuestros tejidos.

En respuesta al estrés generado durante el deporte, la hipófisis secreta hormona del crecimiento, que actúa a través de un segundo mensajero llamado IGF-1, de síntesis hepática, y promueve el crecimiento de los huesos (para los que aún están en fase de crecimiento) y sobre todo la hipertrofia de los músculos.

Efectos a largo plazo del deporte sobre las hormonas

La práctica deportiva habitual va a producir una serie de adaptaciones fisiológicas hacia la actividad física. Entre las más importantes, están las que se producen sobre el sistema hormonal:

  • La práctica deportiva habitual, especialmente si se trata de deporte de alta intensidad, aumenta los niveles sanguíneos de testosterona. Esto tiene una consecuencia espectacular sobre el rendimiento deportivo, especialmente en la fuerza. Estos niveles aumentan tanto en hombres y en mujeres, y no debe ser motivo de preocupación, pues nunca serán suficientemente altos como para producir masculinización.
  • La actividad física está relacionada con una mejor respuesta a la insulina. Mientras que el sedentarismo puede inducir una desensibilización a esta hormona conocida como resistencia, la práctica deportiva habitual tiene el efecto contrario. Por lo tanto, mejora el metabolismo energético de hidratos de carbono y grasas.
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  • Niveles altos de cortisol de forma crónica se han relacionado con situaciones de estrés psicológico y obesidad central (la grasa se acumula en abdomen y caderas). La práctica deportiva mantiene unos niveles correctos de cortisol, por lo que previene estas situaciones.
  • Las situaciones estresantes como la actividad física son uno de los principales estímulos para la síntesis y secrección de hormona del crecimiento. Esta hormona juega un papel esencial en el rendimiento deportivo, ya que aumenta los niveles de masa muscular y disminuye el índice de grasa corporal; asimismo, favorece el metabolismo y el uso de grasas como combustible.

Con todo esto, se puede concluir que los beneficios del deporte no se limitan solo al ámbito estético, sino que van mucho más allá. La práctica deportiva produce cambios a largo plazo en el metabolismo y sistema hormonal que serán beneficiosos para la salud a largo plazo. La actividad física y el deporte ayudan a estar saludables por fuera, pero también por dentro.

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