¿Qué puede detectar un electrocardiograma en un deportista?

04 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
La realización de un electrocardiograma en un deportista puede responder a un síntoma que presentó y que debe estudiarse, o al requerimiento de revisación inicial antes de empezar una práctica. Te explicamos qué se puede hallar en el estudio.
 

El electrocardiograma en un deportista es motivo de discusión en el ámbito médico, sobre todo cuando se trata de reconocimientos médicos iniciales para empezar una práctica deportiva. Así como no hay debate sobre su realización ante síntomas torácicos, sucede lo contrario con el chequeo.

Podría suponerse que no es así, ya que es muy habitual que se solicite un electrocardiograma en un deportista para evaluar si puede o no realizar la actividad. Sin embargo, no todas las asociaciones médicas están de acuerdo con su prescripción masiva.

Una de las cuestiones básicas es el costo-beneficio. Es decir, se duda de la verdadera utilidad que presentaría este estudio para detectar problemas serios con relación al gasto económico que significa hacerlo para todos: sanos y enfermos.

La discusión es todavía mayor cuando se incluyen junto al electrocardiograma para los deportistas otros estudios como el ecocardiograma, por ejemplo, o la ergometría. Hay quienes proponen que el chequeo inicial para un deporte se limite al examen físico y el interrogatorio detallado. Si de allí surgiesen sospechas cardiológicas, se debería proceder a un electrocardiograma.

De todas maneras, ante la gran difusión que tiene el método complementario, vamos a comentar en este artículo cuál es su relevancia y qué puede detectar en un atleta. Dado que la mayor preocupación es la muerte súbita, empezaremos por allí.

Deportistas jóvenes y muerte súbita

Cuando aparece una noticia en los medios de comunicación sobre un deportista que muere súbitamente, pareciese que la frecuencia de este evento es alta. Lo cierto es que no; no mueren más deportistas de muerte súbita que el resto de la población.

 

Se entiende como muerte súbita a la detención del corazón sin enfermedad que lo explique. Es un paro cardíaco que sucede de repente, en individuos aparentemente sanos y casi nunca con avisos previos en forma de síntomas.

Joven realizando exámenes médicos antes de hacer deporte.

La idea de realizar un electrocardiograma en un deportista es identificar a tiempo posibles complicaciones coronarias. El problema es que en las personas jóvenes resulta muy dificultoso interpretar un electrocardiograma que sea capaz de advertir este riesgo.

Si hubiese una enfermedad congénita del corazón, es muy probable que el electrocardiograma la detecte. Pero si no hay este tipo de alteraciones, y el riesgo existe silencioso, la prueba no lo sacará a la luz.

Es fundamental que el médico que realiza el electrocardiograma ejecute un examen físico detallado y un interrogatorio completo. Las pruebas complementarias deben combinarse con otros datos para establecer la presencia o no de riesgo.

Los hallazgos más frecuentes en el electrocardiograma del deportista

Cuando se realizan electrocardiogramas a los deportistas, hay hallazgos del trazado del estudio que son bastante frecuentes. Luego se discutirá si esos descubrimientos son normales o no, pero tienden a estar.

 

La llamada bradicardia sinusal es habitual entre atletas que mantienen un entrenamiento continuado, sobre todo aeróbico. Consiste en una frecuencia de latidos cardíacos por debajo de la media para la edad.

Un deportista entrenado puede hacer trabajar su corazón a 40 latidos por minuto sin preocupaciones, mientras que la población general oscila entre 60 y 90 latidos por minuto. Esto denota la mayor eficiencia del músculo cardíaco, capaz de bombear lo suficiente con menos esfuerzo.

Otro hallazgo común en los electrocardiogramas en deportistas es la repolarización alterada. Se considera repolarización al momento en que el músculo cardíaco se relaja tras una contracción. Hasta casi la mitad de los atletas muestran líneas distintas a las normales en ese punto.

Obtener una mejora en el estado cardiovascular no requiere ni de grandes inversiones de tiempo ni de dinero.

¿Qué es normal, entonces?

Es importante entender que un electrocardiograma distinto al de la mayoría no es sinónimo de enfermedad. Diversas asociaciones de medicina del deporte han catalogado una serie de hallazgos que pueden considerarse normales si la persona está entrenada. Entre ellos:

 
  • Bradicardia sinusal: como ya lo explicamos, es la frecuencia cardíaca inferior a 60 latidos por minuto.
  • Onda T negativa en jóvenes: la onda T del electrocardiograma es usualmente positiva (hacia arriba). En los atletas menores de 16 años, puede ser negativa sin significar problemas.
  • Arritmia sinual: cambios bruscos de la frecuencia cardíaca asociados a la respiración.
  • Bloque auriculoventricular de primer grado.

El electrocardiograma en un deportista es obligatorio

Más allá de las discusiones científicas sobre su utilidad, la realización de un electrocardiograma en los deportistas se ha vuelto una exigencia legal. Para muchos países es obligatorio que se registre en la inscripción a competencias, y hasta para gimnasios. Por lo tanto, los profesionales médicos deben estar capacitados en la interpretación y lectura de este método complementario.

 
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