La sensibilidad emocional cambia a lo largo de la vida

Este artículo fue redactado y avalado por el especialista en ciencias de la actividad física y el deporte Rubén Guzmán
· 11 mayo, 2019
Si algo caracteriza al ser humano, es el constante cambio. Puede ser en mayor o menor medida, sin embargo, siempre evolucionamos o involucionamos en algún aspecto, dependiendo de las circunstancias. La sensibilidad emocional no es una excepción.

La sensibilidad emocional se define como la facultad de sentir a través de las emociones, como pueden ser la empatía o ternura e incluso el odio o los celos. Según la biología, la sensibilidad es la percepción de estímulos internos y externos que afectan al sujeto que las percibe.

Este contexto hace que emerjan unas emociones concretas, dependiendo de qué estímulos han provocado tal resultado emocional. Esto provoca en la persona que los siente o padece un estado anímico específico. La mente, como siempre, ocupa un lugar predominante para el ser humano, y por ello debemos analizarla.

Diferencia entre sensibilidad e hipersensibilidad

Debemos destacar que una persona con sensibilidad emocional puede contener un don muy apreciado. El hecho de identificar con especificidad una serie de sensaciones, como pueden ser una película motivante o una lectura romántica, promueve consecuencias muy positivas para la salud mental.

Sin embargo, una persona hipersensible en referencia a sus emociones podría llegar a resoluciones equivocas con respecto a estímulos del exterior, imaginando actitudes que no se corresponden con lo recibido de forma sensorial.

Por ejemplo, podríamos pensar que un individuo nos desafía con la mirada, cuando resulta que no dispone de buena visión y por ello frunce el ceño y encoje los parpados. Para personas con tales características, se recomienda un autoanálisis personal y de las circunstancias, para así llegar a resoluciones lógicas.

¿La sensibilidad emocional varía?

Definitivamente, esto es así. Cada experiencia nueva, cada visita a un experto en psicología, al emprender un nuevo trabajo o al mudarse de ciudad o cualquier otro evento nuevo es susceptible de variar nuestra percepción de la realidad y las correspondientes respuestas emocionales.

¿Qué dice la ciencia?

Según un compendio de estudios de la Universidad de Aveiro en Portugal, resultó tan complejo catalogar todas las dimensiones analizadas que aún no se precisan datos totalmente esclarecedores.

La sensibilidad emocional evoluciona a lo largo de nuestras vidas.

Cuando hablamos de la mente, hemos de hacerlo con sumo respeto, pues es un ente sumamente difícil de entender en su plenitud. En dicho estudio, se catalogaron aspectos como:

  • Autocontrol: capacidad de dominar las propias emociones.
  • Satisfacción de la vida del sujeto: capacidad de ser feliz en diversas circunstancias.
  • Comprensión de las emociones propias: basado en el razonamiento de procesos intrínsecos.
  • Percepción de las emociones ajenas: enfocados en el razonamiento de estímulos externos.
  • Sensibilidad emocional: fue el principal sujeto de estudio de la investigación.
  • Empatía: participación afectiva en los sentimientos o las circunstancias que atraviesa otra persona.

Resultados y discusión acerca de la sensibilidad emocional

Aunque quede bastante por estudiar en este tema psicológico, se sacaron conclusiones importantes. La principal es que las dimensiones analizadas se correspondían entre sí. De tal forma, un sujeto con alto nivel de autocontrol denotaba una alta capacidad para ser feliz.

Opuestamente, un sujeto que no comprendía las emociones ajenas al 100 %, tampoco comprendía las propias. Entonces, la pregunta que os formulamos es: ¿Las personas que usan un razonamiento lógico en cada proceso de su vida poseen un control total de sus correspondientes respuestas? Seguramente, sí.

La educación emocional es la clave

Una persona puede ser muy sensible a muchísimos aspectos del exterior. Si fuera capaz de abordarlas con serenidad y uso de razón de forma consecuente, no tendrá problemas para enfrentar cualquier situación negativa de la vida. El autocontrol y la autogestión son primordiales para llevar una vida acorde y centrada.

Emoción contra razón

No se debe olvidar que todo proceso, en su justa medida, es un factor competitivo. La sensibilidad emocional controlada es un recurso estupendo para percibir la totalidad de la vida.

La inteligencia emocional en el deporte.

Sin embargo, dar rienda suelta a nuestras emociones en toda situación, sin utilizar la cabeza, podría llevarnos a cometer errores, muchos de ellos sin vuelta atrás.

Sensibilidad emocional: es bueno dejarse ayudar

Nadie tiene la necesidad de emprender una dificultad solo. Poseéis recursos deportivos y de ocio y salud, como las técnicas de meditación o artes marciales, para perfeccionar vuestra ética a la hora de actuar. La cooperación es la base del avance; debemos implementar cualquier recurso para la mejora personal.

Otra alternativa son los profesionales de la psicología, quienes os tutelarán y guiarán para emprender problemas estructurales en vuestra conducta si necesitáis de sus servicios. Para finalizar, destacamos el hecho de autoanalizarse y detectar las carencias propias para abordarlas y mejorar integralmente como persona.

  • Kaufman, A., & Kaufman, J. (2001). Emotional intelligence as an aspect of general intelligence: what would David Wechsler say? Emotion,1(3), 258-264.
  • Salovey, P., Mayer, J., & Caruso, D. (2002b). Th of emotional intelligence. In C. Snyder &
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  • Mayer, J., Salovey, P., & Caruso, D. (1997). The emotional IQ test [CD- Rom]. Needhsam, MA, USA: Virtual Knowledge.