Puntos de conexión entre artes marciales y yoga

Francisco María García · 22 octubre, 2018
Ambas disciplinas tienen más puntos en común de los que podemos imaginar a priori, pero debemos abrir la mente y desechar la idea de que las artes marciales son una práctica agresiva

Artes marciales y yoga se presentan a primera vista como ciencias diferentes. Las primeras están relacionadas con la lucha, pero con fuerte hincapié en el autocontrol. El yoga está más dirigido a la meditación y la sensación de paz. Sin embargo, existen entre ambas más conexiones de las imaginables.

Quienes han tomado la iniciativa de complementar ambas prácticas pueden afirmar sus efectos positivos. Un organismo más saludable y fuerte es uno de sus efectos, además de cuerpo y alma unidos en la búsqueda del perfecto equilibrio. Es una sensación de liberación interna y la satisfacción de sentirse mejores personas.

Artes marciales y yoga: la combinación que conduce a la fuerza armónica

Desde sus orígenes pueden encontrarse características comunes entre ambas disciplinas; o mejor dicho, puntos complementarios en pos de un objetivo común.

Enfrentar situaciones difíciles con entereza

El conocimiento del propio cuerpo es la base para ser grandes guerreros. Las asanas del yoga permiten identificar hasta el punto más oculto del organismo. Se convierten en un verdadero espejo interior.

Practica yoga en tus entrenamientos fitness.

En las artes marciales y yoga se lleva al límite la capacidad de superación con exigencias que sacan a la persona de su comodidad. De esta forma, el cuidado individual es más sencillo al igual que el dominio en cada movimiento.

Artes marciales y yoga se conectan y se convierten en una. Durante el combate es posible estar preparado para cada situación de peligro; siempre conservando el equilibrio. El oponente puede desequilibrar en momentos y hay que volver rápidamente al centro.

Respirar es un acto consciente

La gestión correcta de la respiración es fundamental y una de las bases de artes marciales y yoga. La administración de aire desde la consciencia aporta energía y fortaleza. La meditación se da también en el movimiento. Con ello, la concentración aumenta y los resultados son óptimos.

El mantenimiento de ese nivel disminuye situaciones de estrés que pueden darse en un enfrentamiento. El autodominio es físico y mental, lo que concluye en una persona en su mejor estado. Es recomendable que las personas dediquen una hora diaria a estos ejercicios es recomendable.

El día a día, las responsabilidades laborales y personales, y las presiones nos afectan negativamente. Por ese motivo, es más que saludable despejar la mente y conectar con uno mismo.

Flexibilidad corporal

Las posiciones, la resistencia y la práctica continua de estas artes hacen un cuerpo más flexible. Con el tiempo la elasticidad aumenta y con ella la capacidad de movilizarse. Cada músculo se trabaja y magnífica obedeciendo las consignas del cerebro.

Las artes marciales y yoga nacieron en Asia y evolucionaron en tiempo y espacio. Ambas abogan por la importancia del respeto, el equilibrio personal y el desarrollo corporal. De hecho, comparten diferentes posturas para el entrenamiento diario.

Cambiar de perspectiva libera el alma

Los principios reinantes de estas disciplinas son la humildad, la tranquilidad y el respeto por los cuerpos. Además de la preparación física, estas artes conllevan fuerte trabajo espiritual. Cada situación problemática es analizada con otra óptica.

Con estos ejercicios se adquieren herramientas para poder alejarse del ego y observarse desde fuera. Quienes tienen un mínimo conocimiento pueden afirmar que las personalidades son factibles de moldear.

La persecución un estado de felicidad con el control del cuerpo y las emociones es liberador. Se derriban paradigmas, prejuicios y cada ser aprende a aceptarse. Son auténticos ejercicios para elevar la autoestima y mejorar las relaciones sociales.

Comparar las artes marciales con el yoga.

El objetivo final de artes marciales y yoga

El punto principal es llegar a ser personas fuertes, física y mentalmente. La fortaleza solo puede lograrse con verdadera armonía. Así, se unen los ejercicios combativos con las técnicas de respiración en artes marciales y yoga.  Cuando actúan de forma colaborativa, estos aprendizajes se convierten en sentires superiores.

El fin es un ser humano seguro de sí mismo y de su capacidad para interactuar en el mundo. La identificación de sus debilidades y fortalezas permite entender las ajenas. Las diferencias existen y se aceptan otorgando el valor que cada una tiene. Para llegar a eso, es necesaria una elevación espiritual.

La práctica de artes marciales y yoga comparten estos fundamentos imprescindibles para el desarrollo humano. Por un lado, ante un ataque físico; pero además para otros problemas mentales que dañan en silencio. La pérdida de memoria, el estrés, la inseguridad pueden prevenirse con el control de las emociones.